Testimonios
Un espacio dedicado para los estudiantes y padres de familia.

Esta es la voz de una hermana que vio convertirse en realidad el sueño de una educadora, cuando decidió fundar su propio jardín infantil. Lo vi crecer poco a poco, en horario, instalaciones y número de niños, y escuché en mi casa las historias de manuelas, alejandros y juanitas. Cada año podía preguntar por alguno alumno y siempre mi hermana me respondía como si los conociera como la palma de su mano.

Vi también como inventaron los viernes divertidos, cómo aprendieron a definir menús nutritivos para horas de almuerzo, y escuché más de una vez 

Luego yo me convertí en madre y con todas las lecciones de educación que había aprendido en mi casa materna por la convivencia con mi hermana, salí a buscar jardín para mi hijo y después de conocer varios, elegí el Hans. Yo no supe manejar la relación con mi hermana y cambié a mi hijo de jardín. Mi segundo hijo tampoco estuvo en el Hans hasta que en otra institución lo comencé a notar maltratado y disminuido emocionalmente. Decidí entonces pedir ayuda en el Hans y ahí recibí todo lo que alguna vez había escuchado en mi casa sobre esta institución. O mejor, lo recibió mi hijo menor. De ser un niño temeroso y angustiado, pasó a ser un ser humano feliz, espontáneo y seguro, con amor por sí mismo y por lo que él mismo hace. Tuve la fortuna de dejar a mi hijo en manos de Patricia Laserna, una profesora segura, con voz firme que le respetó sus limitaciones y a la vez le enseñó a superarlas. Durante los tres meses en que mi hijo estuvo en el Hans, puedo decir que estuvo en cuidados intensivos, intensivos en respeto, en amor, en normas claras y convivencia sana y espontánea con niños y adultos. Mi hijo salió al mundo totalmente recuperado después de este tratamiento.

Ahora he vuelto a conversar con mi hermana sobre el Hans y sigo escuchando las historias de los alejandros, las manuelas y los danieles con la misma fascinación con la que las escuchaba cuando este sueño estaba tan solo comenzando hace ya 19 años.

Catalina Gallo

Cómo llegar al jardín